jueves, 11 de julio de 2013

La banca da un giro a la sucursal tradicional e implanta la megaoficina

Si algo había distinguido a España en todas las estadísticas mundiales era el elevado número de sucursales bancarias por cada 1.000 habitantes, que incluso comparaba con el número de bares. Pero la crisis económica por la que atraviesa el país desde hace un lustro, con una fuerte repercusión en el sector financiero han dado un vuelco incluso a estos dos tópicos españoles –muchas oficinas y muchos bares–.
La expansión de las cajas de ahorros al rebufo del boom inmobiliario hace más de 25 años, acompañado de la salida de sus regiones de origen llevó al sector a inundar las calles españolas de oficinas bancarias. 46.161 sucursales llegaron a operar en el país en 2008, con 278.073 empleados. Desde entonces, y motivados por el desplome del sector inmobiliario y la crisis económica, bancos y cajas iniciaron un ajuste que años más tarde, en 2011 se convirtió en una reestructuración de todo el sector, con un cierre masivo de oficinas. Era la reconversión del sistema financiero.
Esta transformación no solo ha afectado al número de sucursales operativas y a la desaparición de cerca del 50% del sector financiero. También ha tenido un efecto directo en la gestión con los clientes y en el modelo de las oficinas, que se ha acompañado de una revolución tecnológica en estas sucursales y en los hábitos de los usuarios bancarios, algo que se esperaba que fuera produciéndose poco a poco, pero que la crisis del sector ha acelerado, según explican todas las fuentes consultadas.
“Lo que se está transformando es el modelo de las oficinas tradicionales. En un futuro –que ya se ha iniciado– habrá menos sucursales, pero más grandes, más potentes y solventes, similares a las que operan en Europa”, explica el consejero delegado de CaixaBank, Juan María Nin. Su homólogo en BBVA, Ángel Cano, también coincide con la explicación de Nin.
CaixaBank y BBVA, de hecho, ya han comenzado a transformar sus sucursales. Son más diáfanas, con gestores y asesores financieros para atender a los clientes, con una media de 15 a 20 empleados por oficina, frente a los cuatro a seis que operaban en un mismo local hasta ahora. Eso sí. Estas nuevas agencias están totalmente automatizadas.
BBVA inauguró su oficina denominada Insignia en 2012, aunque será este año cuando comience a promocionarla y extender su implantación. En ella, los clientes disponen de asesoramiento especializado, además, ofrecen al usuario operaciones bancarias del día a día disponibles en el área que denominan banca fácil. En dicha área, el cliente entra en “un espacio acogedor donde puede realizar las operaciones que necesite, por sí mismo o con ayuda del personal”, explica el banco.

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