domingo, 7 de julio de 2013

TARJETAS SEGURAS EN VERANO


Nueve consejos para evitar el robo de tarjetas en verano

Hasta que no se comunica el robo, la responsabilidad recae en el usuario
Las tarjetas de crédito se están convirtiendo en el modo de pago preferido por los españoles, principalmente por la comodidad que brindan al no tener que cargar con efectivo e incluso para las compras por Internet. El problema está en que estas tarjetas están ligadas a una cuenta bancaria y, en caso de robo, la pérdida suele ir más allá de los 20 euros que pudiese haber en tu cartera.
El hurto de tarjetas se dispara en verano, cuando nos relajamos más. Cualquier pequeño despiste es suficiente para quedarnos sin monedero. Recuerda que lo primero que debes hacer cuando notes la sustracción es comunicar el robo a tu entidad, hasta que no lo hagas, la responsabilidad recae en el usuario.

Cómo curarse de espanto

La Organización de consumidores y usuarios nos enseña nueve trucos para evitar los robos de tarjetas y no aguar nuestras vacaciones antes de tiempo:
Firma la tarjeta nada más recibirla.
No lleves encima el número secreto anotado, y tampoco lo apuntes en un sitio accesible. Es mejor que lo memorices, aunque debes evitar fechas muy significativas, como la fecha de nacimiento, números del DNI o de teléfono, etc.
Hay que ser cuidadoso con los extractos de cajeros, recibos de compra y otros documentos donde pueda aparecer el número de la tarjeta. Piensa que el número y la fecha de caducidad bastan para hacer una compra por teléfono o Internet.
Si observas algún dispositivo sospechoso en el cajero, no lo uses. Evita abrir la puerta para acceder a cajeros situados en el interior del banco, pues ese es un sitio habitual para colocar grabadores de tarjetas. Si quieres usar esa terminal, intenta abrir la puerta con otra tarjeta de banda magnética (tarjeta sanitaria, de un club, etc.).
Cuando utilices la tarjeta para pagar una compra o servicio, procura no perderla de vista.
Plantéate la posibilidad de emplear medidas de seguridad adicionales, como el envío de SMS al móvil cada vez que se use la tarjeta.
Si aún así te roban o duplican la tarjeta, avisa a la entidad cuanto antes, y confirma la comunicación por escrito, para que quede constancia. Denúncialo también en comisaría. Pide que te devuelvan el importe defraudado y exige los justificantes de todas las operaciones realizadas con la tarjeta: si los resguardos están sin firmar o si la firma es muy diferente, reclama, el banco está obligado a devolverte todas las cantidades defraudadas, incluso las que no superen el límite de responsabilidad. Si se trata de una compra a distancia (por teléfono o Internet), puedes exigir que anulen el cargo, pues el titular no es responsable si el medio de pago no se presentó físicamente.
Estate atento a los intentos de conseguir el código de seguridad CVV de la tarjeta.
A veces las pólizas de seguros de hogar cubren el robo o pérdida de tarjetas: compruébalo. 

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